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LA MARTINUCA. LAS TORTILLAS DE PATATA CON MAS "SEGUIDORES" EN MADRID


La receta de la abuela de Víctor Naranjo está detrás del éxito de esta casa, que vende a la semana 600 tortillas. Y subiendo. Ahora lanzan los desayunos...


El debate en torno a la tortilla de patata podría decirse que es eterno e inabarcable. Con cebolla o sin ella, más hecha o menos, cuántos huevos por cantidad de patatas... Para reavivar la cuestión, nada como sumar al tablero una nueva opción que, además, te la llevan a casa: son las de La Martinuca, un proyecto cocido a fuego lento durante el confinamiento y la pandemia que el pasado junio se convirtió en una realidad.


Detrás de toda esta historia está Víctor Naranjo (34 años) y, en buena medida, su abuela Martina, que hoy tiene 94 años. "Su tortilla de patata es la mejor que he probado en mi vida. Y pensé en darla a conocer y que la gente pudiera disfrutarla dónde quisiera y cómo quisiera". El reto no era pequeño. "Nos tocó arrancar en una etapa con muchas incertidumbres, pero era el momento de hacerlo".


El primer consejo que le dio su abuela cuando le comentó sus intenciones fue que tenía que usar los mejores ingredientes. "Eso ha sido una máxima desde el principio", cuenta Víctor al otro lado del teléfono. Se recorrió media España buscando a los mejores proveedores. "Todo el producto es ecológico, no queremos nada que lleve aditivos ni conservantes".


Los huevos que utilizan son de la marca Grupo Redondo, en El Barraco (Ávila). "Estuve en granjas de Galicia y Euskadi, pero me convencieron éstos. La altitud de la zona hace que tengan unas características muy especiales; son más espesos y tienen un color distinto; las tortillas salen más claritas". Todavía les llama gente sorprendida por el color de la tortilla...


Las patatas llegan desde Valladolid, de la marca Meléndez. En concreto, la monalisa. "Era la que mejor se adaptaba a nuestra forma de hacer la tortilla". El aceite que emplean es el AOVE de la variedad arbequina de Castillo de Canena y la sal ecológica de Santa Pola. "En calidad no hemos escatimado". Los consejos de la abuela Martina y el asesoramiento de Joaquín Serrano, el que fuera chef del restaurante madrileño Efímero, dieron con la receta "perfecta". "Estamos vendiendo en estos momentos 600 tortillas a la semana". Y subiendo. Reparten en toda la zona centro de Madrid. "No somos todo lo rentables que quisiéramos aún, pero lo prioritario al principio era llegar al máximo de personas".


TRES OPCIONES

En el menú cuentan con la versión con y sin cebolla y con cebolla confitada. "Nosotros no destruimos la patata. La freímos hasta que queda un poco crunchy, siempre controlando mucho la temperatura. Y son muy jugosas", cuenta orgulloso Víctor. Cada tortilla lleva "ocho huevos y un kilo de patatas bruto". El precio es de 18,90 euros (sin cebolla/2-3 personas). "Hay quien piensa que es caro, pero es que el coste del producto lo es".


"En función de la temporada, iremos incorporando otras. Ahora tenemos en carta la de trufa negra y boletus". En sus planes futuros está hacer colaboraciones "con chefs importantes" e incluir los desayunos a domicilio. "Vamos a empezar con esto último en breve. Serán la mitad del tamaño normal, las haremos de cuatro huevos y medio kilo de patatas". Se podrán pedir entre las 7.30 y las 11.30 de la mañana.


El mundo de las redes sociales y el boca a boca han sido hasta ahora sus principales aliados para dar a conocer la marca. "Cuando María Pombo nos citó en sus redes, lo notamos mucho". Sin embargo, las protagonistas de sus campañas van a ser señoras estupendas como la de la imagen. "Es un poco por rendir homenaje a los abuelos, por agradecerles todo lo que hacen". La verdadera Martina, que es la artífice de todo, tiene su foto en el perfil de La Martinuca en Instagram, donde cuentan con más de 18.500 seguidores. "No quiso posar, tiene ya mucho años".


Uno de los mayores retos del proyecto era, sin duda, que la tortilla llegara en perfecto estado a su destino. "Trabajamos con la plataforma Stuart. El 'packaging' lo elegimos de la mano de la marca Klimer". Es una caja transpirable y sostenible. "Tiene poca altura para que no baile dentro y le ponemos un papel encima parafinado y antigrasa". Se cuidan todos los detalles. También incluyen una tarjeta donde explican cómo disfrutar de esta tortilla de toda la vida.


Fuente: elmundo.es

AMAYA GARCÍA @AmayaGOJ

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